lunes, 30 de junio de 2008

QUE LO DECIDAN ELLAS




PRIMAVERA

La oscuridad es inútil
en noche de primavera,
si bien oculta el color
de las flores del ciruelo
¿es que acaso su perfume esconde?
Cuando en abril guste del olor de la rama
de higuera recién cortada,
procuraré que el jugo de su látex
no empegunte ni manos ni azada.

VERANO

Es agosto en la huerta
y los tritones se bañan en la alberca.
El agüita fresca del aljibe alivia la calor
mientras mordisqueo una azufaifa azucarí.
De noche las salamanquesas se comen los mosquitos
que el farol de alumbre encandila.
Sueño que amanece en el camino del cielo.
Sin razón la calima se desteje.

OTOÑO

El sonido del viento me advierte:
llega el otoño.
Las bayas del lentisco frutecido
alimentan alondras y zorzales,
presas de azores y zurdales.

INVIERNO

En el mes sin dioses
el río plateado del belén
se cubre de musgo seco,
nieve de harina y serrín del desierto.
¡Algas secas de nuestras salinas!
Al amanecer las nubes rayos de luna son.
Está detrás la primavera.

CODA DESECHA

Si hay cuatro,
si son cuatro
las estaciones
¿por qué yo vivo solo en una?
Sin despedida.
Que lo decidan ellas.

2 comentarios:

Pienso que l@s comentarist@s preferirán que corresponda a su gentileza dejando yo, a mi vez, huella escrita en sus blogs, antes bien que contestar en mi propio cuaderno. ¡A mandar!

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