jueves, 23 de febrero de 2012

La patología del amor


(foto Hajima Sawatari)

El amor es una patología desesperada pero no grave, por ser normalmente de breve curso. Es enfermedad de larga tradición literaria y con buena prensa, muy en boga desde la eclosión del Romanticismo en el siglo XIX.

Se contrae a través de los cinco sentidos y no tiene, al igual que el catarro común, tratamiento específico sino sintomático: mucha cama, alimentación estimulante y abundante agua y jabón.

No existe vacunación eficaz puesto que en la estructura molecular de su agente transmisor se pueden observar elementos víricos de pasión y sexo juntamente con otros bacterianos que atacan al cerebro y estimulan el egocentrismo-patrimonial.

Los grupos de población más expuestos a la infección amorosa son los adolescentes, los cuarentañeros y los ancianos solitarios opulentos y acaudalados. Los brotes más violentos de esta pandemia suelen observarse en primavera y en otoño, coincidiendo con el regreso, al doméstico redil, del período vacacional compartido con la habitual pareja y los retoños.

Salvo en casos extremos descritos en cierta clase de literatura no científica, este padecimiento se cura por el simple transcurso del tiempo. El amor patológico desaparece por consunción y aburrimiento. Es decir, de muerte natural.

Cosa distinta es que se asocien factores colaterales que compliquen el curso de la enfermedad amorosa, como pueden ser el envenenamiento de un rival o esposo, suicidios en pareja o colectivos o bien en períodos de grandes depresiones bursátiles y financieras.

No se conocen medidas eficaces de prevención. Dícese que los Estados capitalistas están ensayando subidas de impuestos para las poblaciones de riesgo, encarecer las hipotecas-basura o, incluso,  encerrar preventivamente a los últimos románticos, como servidor de ustedes, que escribo estas líneas desde mi celda de un establecimiento frenopático.

14 comentarios:

  1. Sabias consideraciones, precisamente sea por frenopático. Bs.

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  2. ¿Y para qué querría nadie una vacuna contra el amor?. Yo desde luego no me la pondría, en realidad es de la única "enfermedad" crónica de la que no soportaría curarme.

    Besos

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  3. Buen post amigo mío... La patología del amor es el desamor... si inventan una vacuna para el amor entonces el desamor nunca enfermaría al amor... y estaríamos todos como drogados de amor y el mundo babeando de amor jajaa.

    Un abrazo de MA.
    Feliz fin de semana amigo.
    La vida es una espiral de principio a fin.
    MA

    El blog de MA.

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  4. Pues yo prefiero estar contigo, del lado de los perseguidos y sospechosos por contagiosos. Besos.

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  5. Como se cura la enfermedad del amor, ¿hay que estar ingresado en un establecimiento frenopàtico?

    un fuerte saludo

    fus

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  6. Excelente. Y con un punto de acierto milimétrico y certero.
    Como la gripe, hay que elevar las defensas, sufrirlo, disfrutar la baja y restablecerse.
    Nada de antibióticos: vida, mucha vida.

    Me ha gustado muchísimo, de lo mejor que he leído sobre ese "virus".
    Un beso vírico.

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  7. El enamoramiento : una patología de breve duración.

    Prohibido crear una vacuna contra el amor.El tiempo lo cura.
    Los románticos siempre encuentran y encontrarán maneras airosas para escapar de las celdas y los encierros.
    Segurísimo!!!
    Abrazos.

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  8. Pues nada, querido Manuel, me alegro de que estés sano otra vez; aunque hay parejas que se aman y duran toda la vida... Yo las conozco.

    Un beso enloquecido ( o dos)

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  9. Insinuación

    Una insinuación, un latido repentino,
    una pantomima encendida.

    ¡Qué fácil es herir el deseo!
    tan sólo unos pétalos tibios
    me dejan muescas en el corazón.

    ¡Qué frágil el alma!
    que con un humo tan ligero
    contamina el juicio

    ¿Tendré que hacer de esta materia volátil
    una canción desesperada?

    No, tristeza, no.

    El amor que mueve el sol
    y las otras estrellas
    nace como una astucia
    para idealizar el hipocondrio.

    Salud, Manuel.
    A ver si reemprendo pronto la actividad en el blog y volvemos al enriquecedor contacto de nuestros comentarios.

    Francesc Cornadó

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  10. Amigo Manuel, envio estos Remedios para esta enfermedad rabiosa que es el amor.
    Remedios

    Ni el fruto del acebo te curará los males
    si tienes lacras antiguas,
    llagas de desamor o el despuntar de un beso apócrifo.

    Si el beso fue veraz como el hielo de un clamor
    proferido a oscuras
    tendrás que curarlo con vientos de cordura.

    El amor es un fantasma que duele cuando está
    y cuando se va remata
    y si nunca ha venido te dejará la ausencia.

    Lo que era peor del amor, la certeza,
    te convirtió en el imbécil
    pedante del caos y de la soledad.

    Un velo de nieblas frías cubrirá las heridas
    que te provocó el amor
    en la piel roída y el alma dolida

    y de aquella coartada que te hizo sobrepasar
    tus límites humanos
    te han quedado excrecencias vulgares y purulentas.

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  11. Te pediría Manuel que no desveles por qué las víctimas se asfixian, pues creo que el deceso es accidental y no natural.
    Los beneficios del amor sobre la salud están demostrados y no hay evidencia de que la prevención funcione.
    Buenas noches y un abrazo querido amigo.

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  12. No hay nada como el amor de dos cuerpos copulando jejeje
    Sera que no es amor ese!! Dura poco eso es verdad pero lo que dure dura!!
    Eso que te llevas, la foto de la mujer es esperpentica o de esperma?

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  13. Esperare´que llegue todo. Mientras tanto seguiré enamorada.

    El segundo poema del señor Cornadó asusta un poc.

    Besos

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  14. Qué románticos los que escriben en este blog.

    Yo sinceramente sí me vacunaría, el sufrimiento siempre es mayor al periodo de placer, no sólo por la intensidad con la que pueda cada quien pueda querer, sino por el peso cultural que nos aqueja a las mujeres, quienes en vez de pareja terminamos encontrando hijos y nos convertimos en "madre-esposas" (como dice Marcela Lagarde), o qué decir de aquellas mujeres que sufrieron golpes y no conocen de límites debido a su educación. Yo conozco a más de una que necesitan la vacuna directito en la vena.

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Pienso que l@s comentarist@s preferirán que corresponda a su gentileza dejando yo, a mi vez, huella escrita en sus blogs, antes bien que contestar en mi propio cuaderno. ¡A mandar!

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