viernes, 25 de febrero de 2011

Hugo Chávez, El Huerfanito VII


( capítulo séptimo y final )

A los dos o tres días ceno con Hugo Chávez en el Country Club. Sin probar ni un pasapalo Hugo me pregunta por ella.

- No sé. Ni siquiera sé si existió.

El Jefe me mira:

- ¡No seas gafo! Está vivita y coliando.

Chávez me ve alicaído:

- ¡Estás agüeboneado! No hace tanto como que la ví en un bonche en una casa de festejos.

Callo.

- ¿Sigues engüayabao?

Callo y callo.

- ¿Te provoca que la mande a traer acá p’acá?

Niego.

- Hablar no hablé. Ella me miró a los ojos, pero no me dijo nada. ¿Ordeno que la busquen?, insiste Chávez.

- Mejor que no, contesté de una vez. Prefiero no hablar de ella. No la espero más. Tengo que pensar que si no volvió es porque no volverá. Y que no debo olvidar que la olvidé. Ella me evita hasta en sueños.

Estoy bravo. Contraataco:


- ¿Cómo fue tu plan para industrializar Venezuela?

- Al carajo se fue. Al igual que las reservas que teníamos en el exterior. Todo empezó cuando la coño’emadre de la Exxon Mobil embargó el platal que Pedevesa tenía fuera del país. Luego me enteran que varios ministros de mi gobierno se han quedado con otro mordisco de nuestras reservas y ahora lo de los chinos y su motorcico. ¡De pinga!

Cumplida mi venganza, enfrío el ambiente y le digo a Hugo Rafael que el consomé de lagarto está chévere. Advierto que se me ha ido la mano con el estoque, pues el que se agüebonea ahora es él.

- Lo que me tiene más arrecho es que ni siquiera puedo consolarme echándole bromas al gobierno de los gringos, que está pior que nosotros. La última emisión de bonos del tesoro USA ha servido para empapelar waterclosed en la Casa Blanca. ¡Cuánto echo en falta a Fidel!

Silencio. El comedor del Country está más bello que nunca. Intento que mi tronco Chávez se venga arriba y le propongo que rematemos la noche tomando unos tragos en El Hatillo.

- No puedo. Mañana tengo que levantarme para disimular. Las cosas no han salido como yo pensaba. ¿Y si te nombro ministro de recursos naturales?

Casi me enternece el hombre. Rehusé como mejor supe, nos fuimos y no hubo más nada.


( foto Wendy Bevan )

viernes, 18 de febrero de 2011

Hugo Chávez, El Huerfanito VI



( capítulo sexto )

Así que noté a Chávez tan modosito la otra noche. Si la facturación de la compañía petrolera pública venezolana significa la mitad del producto interno bruto del país, pues eso significa, en cristiano, que la cosa está jodida.

El comandante me mira como yo debía mirar a mi loquero de la clínica de Madrid.

- Convendría más, doctor Torres, que platique usted de todo esto directamente con nuestro Jefe.

Levanto la sobremesa y digo a mi hermético señorito de compañía que haga el favor de llevarme al hotel, pues deseo echar un pegadillo.

En el Tamanaco reparo en que las toallas y sábanas tienen agujeros, que el papel del retrete se parece al de estraza, que los grifos del baño tienen roña y la moqueta más mugre que la cama de un ciego.

Me despierta el teléfono.

- Doctor Torres, le paso una llamada de palacio.

Un acento dulce me ruega que acepte la invitación del Jefe para desayunar el día de mañana. A las 6:45 a.m. en punto. Para ello debo estar en el lobby del hotel a las 6:15, también a.m.

Me contenta haber dormido la siesta, pues esta noche no me puedo acostar si debo cumplir con el horario propuesto y aceptado.

Paso la noche bebiendo agua mineral en el Pom-pón Club, donde fui recibido, como socio de honor, con una acriollada interpretación de la musiquilla de Casablanca.

- ¿Puedo hablarle francamente? pregunto al comandante. Sin esperar su contestación inquiero sobre el resultado de los planes estatales para industrializar el país y hacerlo menos dependiente del petróleo.

A las 6:45 a.m. estábamos Chávez y yo desayunando él y cenando yo. Pegaditos a un estanque andaluz repletico de nenúfares y agapantos.

- ¡Eres un gran carajo! Ya veo que te dedicas a joder a preguntas al asistente que te puse. Te cuento yo mismito de qué va la vaina del petróleo.

Otorgo y callo. Aliento a Hugo Rafael al estilo vernáculo:

- ¡Epa, compadre!, ¡échale bolas, pués!

Me cuenta que las cosas han cambiado. Hay que adaptarse a los nuevos tiempos. La güarandinga de los precios del crudo petrolero se debe a que los chinos han inventado, están fabricando y van a distribuir de a poco, un motor que funciona con agua del grifo. Vivíamos mejor cuando el imperialismo decía que quería exportar la democracia y lo que hacía era importar petróleo.

No sé cómo consolar a un hombre hundido. Si le digo que no hace falta ser pobre para ser puta, igual va y me mira feo. Intento animarle con un toque ecológico:

- Jefe piensa que la naturaleza lo va a agradecer muy y mucho. Y que Venezuela tiene para dar y tomar con su Amazonas, su Orinoco y sus selvas vírgenes, sus muchas sabanas y que si p’aquí que si p’allá. Si el petróleo va a ser sustituido por el agua, aquí también hay mucha agua.

- Ya, pero tal como va la vaina, vamos a terminar comiendo mierda y no se si habrá para todos.


Agradezco a Hugo el rico pabellón criollo que nos hemos zampado, que tuve la prudencia de desengrasar con un plato de lechoza y un sorbete de guanábana y parchita.

Mi ilustre anfitrión me acompaña hasta el porche de la residencia. Me despido de él con un abrazo de viejos camaradas y con un proverbio chino, pero cuya autoría encasqueto a Buda para no meterle el dedo en el ojo:

- Si tu cabeza está en las nubes, mantén tus pies sobre la tierra. Si tus pies están el la tierra, mantén tu cabeza en las nubes.

Sobre las ocho y media de la mañana me devuelven a mi hotel y me duermo.

Con la atardecida me despierta una frasecita que llegó a mis oídos en la edad media de la edad antigua. La voz me taladra: “las mujeres son como los hombres, sirven para todo. No como ellos, que no sirven para nada”. Digo a la voz: ¡ojalá fuera yo viento y ella se desnudara el pecho y acogiera mi soplo!

En la barra del hotel el barman me invita a un trago por los viejos tiempos.

- A pepa de ojo, ¿cuánto vale el barril de la franja bituminosa del Orinoco?, pregunto.

El hombre que ha preparado mi palo de ron picando hielo con un martillo de alpaca en el cuenco de su mano, dice:

- Nada. Cero. Estamos comiendo cable, doctor. Nos meteremos el excremento del diablo por donde nos quepa. ¡Tremendo peo se formó!

miércoles, 9 de febrero de 2011

Hugo Chávez, El Huerfanito V


( capítulo quinto )

Caigo en brazos de Morfeo y empiezo con la soñadera. Dormía en un delta de bancos de arena y gritaba sin cesar: ¡qué sueño tan desgraciado, qué sueño tan desgraciado! Dormía con los ojos abiertos. Mi mente no dejaba en paz a mi cuerpo. ¿Qué puedes hacer?, decía: ¡Estás perdido! Mirar a ella es todo fuego. Si vuelves la cabeza, cuitas y más cuitas. ¿Qué vas a hacer? ¿Por qué no pasas las cosas de una luz a otra luz?

Despierto y compruebo que llevo el pijama puesto y que mi gato duerme y ronca. Me propongo aprovechar el día y el de mañana también. La simple cagada de una moscarda te puede llevar al otro barrio. En el entretanto salgo a la calle y disfruto del espectáculo.

Me provoca volver al museo de Arte Contemporáneo. Así se lo digo a mi compadre militar quien dispone lo necesario para la visita. En el trayecto encuentro a Caracas bastante desmejorada, la pobre.

Al cabo de una hora de ver arte contemporáneo, que no reconozco como coetáneo mío, le digo al comandante que tengo el antojo de darme un garbeo por el museo de Arte Colonial, en la Quinta Anauco. Luego propongo asomarnos al museo Arturo Michelena y rematar la faena en la Galería de Arte Nacional.

En verdad no recuerdo qué hacía yo en Venezuela en mi otra vida. Conforta comprobar que al hombre que me acompaña todo le parece correcto.

A la hora de almorzar como que me entran ganas de probar un poco de chupe de gallina y un sancochito de pescado. La comitiva me desplaza hacia el barrio de La Candelaria. Invito a sentarse a mi mesa al comandante, quien acepta después de juntar sus tacones reglamentariamente por decimocuarta vez en lo que va de día. ¡Jesús qué manía!

En el pluscafé indago:
- ¿Qué se oye decir en los cuartos de banderas?

El comandante me dice de carrerilla:

- El apoyo del ejército bolivariano al proyecto revolucionario es irrestricto. También compartimos la estrategia de nuestro Jefe de lentificar el calendario por el zaperoco del derrumbe del precio del barril de petróleo en los mercados de futuros.



viernes, 4 de febrero de 2011

Hugo Chavez, El Huerfanito IV

.


( capítulo cuarto )

Chávez se olvida de que mañana madruga. Me cuenta el ex teniente coronel de paracaidistas las llamadas que recibió de Fidel Castro durante el golpe que le montaron militares y empresarios, el día 11 de abril del año 2002. Mientras Hugo estaba atrincherado en el Palacio de Miraflores, sitiado por las tropas que se alzaron en tan curiosa asonada, Fidel llamaba a su amigo insistiendole para que aguantase el tipo. “¡No te inmoles!”, “no dimitas, no renuncies”, me cuenta Chávez que le aconsejaba Fidel.

La cara de Chávez ha cambiado. Este hombre las pasó canutas hasta que el 14 de abril retomó el poder, gracias a que la división blindada y el regimiento de paracaidistas de Maracay amenazaron con arrasar a sangre y fuego Caracas si Chávez no era restituido. Ayudó y no poco, que el gobierno golpista eligiera como presidente a quien fungía como capo de la confederación de empresarios de allá, un tal Carmona. Empezó su gobierno títere aboliendo, por decreto, todas las instituciones más o menos democráticas.

Certifico que, al emperador Chávez, los recuerdos de su estancia en prisión en Fuerte Tiuna, sede de la comandancia general del ejército venezolano y el de su viajecito posterior en helicóptero a la isla de La Orchila, le conmueven profundamente. Cuarenta y ocho horas feas y amargas.




Yo, a lo mío. Por atún y a ver al duque, pregunto:

- ¿Cómo murió Fidel?

Chávez mudo.

-Decido meterle el dedo en la boca: ¿se despidió Fidel de ti?

Suelta cada palabra como si fueran cálculos renales:

- Ni de mí ni de nadie. Se desvaneció. No me consta su muerte. Fidel no la deseaba. Para mi hermano Fidel, morir era una derrota ante el imperialismo, inadmisible. Cuando escribió en el Gramma: “… tal vez se me escuche. Seré cuidadoso.” entendí clarito su mensaje. De ahí que ahorita ande yo con más ojo. La historia absolverá a Fidel.

De vuelta en el Tamanaco, me aticé un par de tragos de ron destilado en una hacienda de Ocumare del Tuy.




domingo, 30 de enero de 2011

Hugo Chávez, El Huerfanito III


( capitulo tercero )

Había llegado la hora de desplegar mis encantos. A tal fin pregunto su opinión sobre la farmacopornografía.

- ¡Carajo, Manolito! me contenta que saques ese tema a colación. ¿No te habrá soplado el dato el jalamecates del comandante que he puesto a tus órdenes?

Tranquilicé a Hugo mintiendo como un bellaco. No. Era ocurrencia mía.

- Está clarito. Es la base de un capitalismo que se mete en la gestión política de la vida privada. Es un capitalismo caliente, psicotrópico y chabacano. La depresión se convierte en prozac; la erección, en viagra; la masculinidad, en testosterona; la fertilidad, en píldora. La pornografía es hoy el gran motor impulsor de la economía informática. Existen más de un millón y medio de webs para adultos.

Bueno, reflexiono. La cibernética será el futuro, pero yo aún practico el amor propio a mano, como toda la vida. Los Estados son hoy día bases de datos que los servicios secretos extravían como los borrachos noctívagos hacen con el contenido de sus bolsillos. El servicio de seguridad de la policía política de la República Democrática alemana tenía expedientes sobre sus ciudadanos que ocupaban ciento sesenta kilómetros de largo.

¡Alma de cántaro!, me digo. Lo bueno de los hombres poderosos es que te hacen pasar una agradable velada sin que uno tenga que decir esta boca es mía.

- Mañana me desayuno con el nuncio de la Santa Sede y el primado de Venezuela. Vienen a plantear, acompañados del embajador USA, la renovación, con una subida del ciento por cien en su capítulo económico, de los acuerdos con el Vaticano. He extendido la ayuda económica a las confesiones protestantes que me sugirió George W. Busch III. No pienso resistirme más allá de muy poco. No quiero volver a toparme con la iglesia. Para una vez que me resistí un poco a pagar el realero que me cuestan, casi me descabalgan del trono.

martes, 25 de enero de 2011

Hugo Chávez, El Huerfanito II


( capítulo segundo )

Si le digo a Hugo Chávez Frías que no tengo ni puñetera idea de dónde vengo ni a dónde voy igual le chafo la cena. Como es seguro que mi comandante le ha pasado una notita con mi descubrimiento, eso si, por error, de un método para recobrar la memoria, insisto en esa versión y le comento, en contra de la evidencia, que le veo más delgado que antes.



Chávez se interesa por mis experimentos en Ontario pues se reconoce, modestamente, como hombre que, además de hablar bien y saber escribir a máquina, protege a las ciencias en general, y a la neurocirugía en particular. Se ilusiona con la idea de llevarme un día de estos a la clínica La Floresta para que vea los ensayos clínicos que unos médicos cubanos, de los muchos que quedaron por estos pagos, huérfanos de Fidel, están haciendo con guerrilleros colombianos de las FARC; la idea es mejorar su carácter para que no se tomen las cosas tan a pecho. A base de implantar microchips en sus cerebros.


Digo a Hugo que tengo un amigo psiquiatra dedicado a la patología dual y que está contento con los resultados clínicos que obtiene con los deportistas de élite a base del zolpidén. Omití decirle que el zolpidén, según la dosis y la sustancia que acompañe su ingesta, produce al día siguiente una amnesia de padre y muy señor mío.


Nos acomodan para cenar en un precioso porche lleno de orquídeas de mil clases. La mesa está bien vestida con cubertería de plata vermeille. De guante blanco y calzón corto, nos sirven una cremita helada de espuma de auyama. Chávez, bendice la mesa así: “vamos a pedirle a Dios por la Patria Nueva”. Inefable.


Repuesto de la sorpresa, me hago cruces. Reconozco y degusto un sabroso lebranche cachicameado, seguido de unas virutas de muchacho al limón verde sobre un lecho de papitas nuevas, chayotas, cebollitas colorás y su poquito de yuca andina. De postre, la mejor torta de jojoto que nunca comí, que en el paladar me da que lleva su miajita de batata morá. Como vino, después de probar un delicioso sauterne, dimos cuenta de un chablis pouilly fussé en su punto, que antecedió a un viejo Vega-Sicilia que ya lo quisiera yo para los días de fiesta mayor.


Encontré a Chávez gracioso como siempre y más calmo que nunca. Apenas si cargó contra Estados Unidos mientras elogiaba continuamente a Don Felipe VI y a la astucia que ha demostrado poniéndose al frente de la tercera república española. Incluso me llegó a confesar que de ahí le vino la idea de que el parlamento venezolano le proclamara emperador.


- ¡Coño Hugo! ¿por qué no te quedaste en rey?


En una pura risotada, Chávez me dice:


- Te hago el cuento corto. Efectivamente mi primera idea era limitarme a ser rey. Sin embargo, me acordé de lo que me pasó con el papá de Don Felipe en la cumbre de Chile, cuando me mandó callar. Con el corazón en la mano, te digo que a mí no me importó tanto el bufido de Juan Carlos, como que no lo acompañara de un guiño entre amigos, para que los otros colegas se dieran cuenta de que él y yo éramos panas. Antes de entrar a la sala de reuniones había bromeado con Juan Carlos poniéndome a la orden de mi majestad. ¡A ver si ahora un rey se atreve a mandar callar a un emperador!

viernes, 14 de enero de 2011

Hugo Chávez, El Huerfanito


( capítulo primero )

A las siete y media en punto me avisan de conserjería. En el lobby del hotel aguarda mi asistente militar. En el trayecto hacia La Casona pregunto al comandante si me recomienda evitar algún tema de conversación.

- No. Ya usted sabe que Hugo Chávez se faja con el más guapo. Quizás sea conveniente, doctor, que no toque usted la vaina de mis Venezuela.
Tomo nota y me animo a formular la misma cuestión en positivo.

- ¿Asuntos que son del agrado del ciudadano emperador?

El oficial me indica que Chávez, al día de hoy, se interesa vivamente por la farmacopornografía como motor del mercado en la economía capitalista de este siglo. Búster Keaton y yo primos hermanos. Me quedo con gana de preguntarle a mi amabilísimo acompañante si sabe dónde se encuentra mi gato.

Recorro las preciosas galerías coloniales de la residencia oficial del número uno de la república venezolana. No aprecio cambio alguno respecto de la que frecuenté en tiempos de Carlos Andrés Pérez, Herrera Campíns y Rafael Caldera. Reveo con placer los óleos del maestro Armando Reverón. Envuelto en la niebla del pasado, no espabilo hasta que me estremece el abrazo de oso que me propina el compañero Chávez. Acabo de perder la única preocupación que sentía. Modo y manera de saludar a un emperador presidente de república bolivariana.

- ¡Cónchales! ¡Qué bien luces después de tanto tiempo! ¿Dónde fue que tú te metiste mi compay?

.

jueves, 6 de enero de 2011

Cuba: ¿agonía o esperanza?



"Rectificar para no hundirse: Cuba acaba de dar los primeros pasos en la aplicación de la consigna de Raúl Castro para evitar el colapso económico de la isla. Durante este año, el Gobierno amortizará medio millón de empleos públicos como parte de un proceso que reducirá un 25% de los puestos estatales, equivalente a un 10% del total de la población activa. Los trabajadores afectados por la medida recibirán un mes de salario por cada 10 años trabajados y, en algunos casos, una oferta en el sector agrícola y de la construcción. El Gobierno espera, con todo, un desplazamiento de los empleados estatales hacia el sector privado que reduzca el gasto público e incremente los ingresos por impuestos.

La reducción del empleo estatal podría convertirse en el preámbulo de la transición política cubana. Al renunciar por inviable a la economía dirigida por el Estado, el régimen cubano no podrá sostener por tiempo indefinido la falta de libertades individuales que hasta ahora presentaba como un requisito imprescindible del sueño igualitario que aseguraba retóricamente perseguir. Con dos décadas de retraso, el castrismo ha tenido que reconocer los mismos problemas que la Unión Soviética y emprender unas reformas que, aunque pensadas para la órbita económica, acabarán afectando también a la política. La vocación totalitaria que ha exhibido la revolución durante más de medio siglo podrá recalar provisionalmente en un simple y descarnado afán dictatorial, más fiel a los intereses de la nomenklatura que a la utopía de la sociedad sin clases. Pero la suerte del castrismo está echada, por más que la represión pueda prolongar la agonía del régimen.

Las esperanzas que permite concebir el hecho de que, por fin, algo importante se empiece a mover en Cuba no puede ocultar el drama humano al que se asoma la isla. El raquítico sector privado no podrá absorber en lo inmediato la mano de obra despedida del sector público, con lo que estaría cerniéndose sobre la población un nuevo y más grave deterioro de las condiciones de vida. Las actuales reformas deberán ser seguidas por otras igualmente contradictorias con el programa ideológico de la revolución si el Gobierno quiere contrarrestar los efectos sociales de la severa reducción del sector público que ha emprendido. Y al final de este proceso, puede que la revolución sea lo único que se quede en el camino, consumida en su fracaso y en el sufrimiento inútil que ha provocado."
( El País )

Me viene a la cuartilla un pedazo de un poema del poeta de Matanzas Pedro Juan Gutierrez:

"Alguna vez estuve rodeado de todas las señoras en decadencia...
Ellas tuvieron su esplendor después de la guerra.
En los (años) cincuenta eran amantes espléndidas.
Lujuriosas y satisfechas.
Mujeres hermosas y elegantes. Putas de lujo.
Viajaban a Miami, a México, a Puerto Rico. Algunas
iban de Christmas a New York...
Ahora viven en la decrepitud,
con aquellos muebles destruidos, los vestidos sucios,
y pasando hambre..."

Me apetece añadir que el tiempo es esperanza.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Corazón sin flores


Pasan las nubes con agua...


Y tú, ¿por qué no estás más alegre?

( fotos Ryan McGinley; texto JRJ...y un poquito MMTR )


miércoles, 22 de diciembre de 2010

Un beso inexorable


( foto del autor )

Hay un beso ardiente, inexorable, que deseo enviaros,
 mujeres, amigas, hermanas…
Amor, rosa, romero,
alba, alondra, rocío…
¿Buscaremos juntos la estrella?...

( J R J y mi mano herética )

jueves, 16 de diciembre de 2010

Año nuevo bonanzoso


Deseo a las lectoras y lectores de este blog unas fiestas agradables y un año venidero de bien en mejor, lleno de amor, naturaleza y libros.

"Tu rosa será norma de las rosas;
tu oír, de la armonía; de las lumbres
tu pensar; tu velar, de las estrellas."

( J R J )
 

( ambas fotos tomadas por el autor )

sábado, 11 de diciembre de 2010

Soledad solitaria


( foto Leopoldo Pomés )

"La vejez. El viejo tiene que decidir cómo gestionar la soledad. ¿Qué es más adecuado: ser solitario a solas o vivir solo en compañía? Hace más de un año que vivo en soledad solitaria. No es fácil, tampoco lo considero auténtica "vida", pero es más tolerable que la soledad acompañada."

( Sándor Márai. Diarios, 1987 )


( foto Paul Strand )


domingo, 5 de diciembre de 2010

Venezia acqua alta



Il Gazzettino: última chiamata per Berlusconi: il rischio secessione esiste ancora.
Friuli – Venezia – Giulia: secessione frente a federalismo. La Liga Norte encartela la gota roja que es Venezia: “Roma ladrona”.


En Venezia hace un frío húmedo que se mea el lorito. En los exteriores y en los interiores de los cuerpos y de los espíritus.


Las toilettes de los restaurantes tienen puertas que se deslizan hacia la izquierda y el agua de sus lavabos sale a pedal. Si no conoces los trucos, te puedes hacer pis encima. Lo bueno de pasar dos semanas en Venezia es que ya no tienes que volver más nunca.


Los indígenas de aquí tienen las rodillas como polvos de talco. Son las putas escalinatas de los puentecitos que atraviesan los canales. ¡Qué calvario!


La vez anterior no había perros. Ahora sí, sobre todo teckels de pelo corto de un claro color marrón. Me acusan de ser exquisito y asocial. Será… seré… me cuesta muchas fatigas aguantar gilipolleces.


En la mesa de al lado dos norteamericanos hablan por sus móviles. El hombre gordo parece un gorrino de ciento veinte kilos. Ella es una ternerita que habla como el pato Donald. Aún tiene su morbo.


El vino tinto de Rubrato contiene sulfitos. Yo me contengo a mí mismo y me perjudico seriamente. La salud mía. Por no cantar las cuarenta al lucero del alba.


En la vitrina escaparate del restaurante La Faluca, en la calle de la Mandola vive un rodaballo. El ojo que me mira tiene una catarata. Muerto no está, pues me saluda cada vez que paso, que son varias al día. No me gustaría morir con él en Venezia. El bicho parece un po particolare. Como yo. ¡Magari!


Mi error es un viaje. El viaje. La semana de pasión es un horrible malentendido. Entre ella y yo. Y entre la Iglesia y yo.


Escribo en un café-wine-bar llamado “Teamo”. En San Marco 3795. Mujeres guapas y una nube de hombres no-heterosexuales. Alguna chica con pelo a lo garçon acaricia la mano a otra chica con pelo a lo garçon.


Una moza, con melena ella, me recuerda a Laetitia Casta… en bajito eso sí.


Hablando de comer, esto es lo que hoy he desayunado y comido y cenado: dos manzanas, dos lácteos con fruta y cereales. Dos tés, uno verde y otro no. Ensalada. Tomates pequeñitos. Espaghettis con tomate. Un té. Dos vodkas. Nada.


Escriben desde Mestre:


- “Mañana nos vemos en la Azienda agrícola. Villa Crespia al lado de Villa Chiòpris. Fattoria Colsanto”.


Ya es mañana. Mientras espero a ella, en el restaurante en que cenaremos pido un cuchillo para sacar punta al lápiz que me mangué en la librería Mondadori.




martes, 30 de noviembre de 2010

Christine Keeler


En Londres, el auténtico éxito prenavideño lo constituye la exposición Christine Keeler, My Life in Pictures (en la Mayor Gallery de Cork Street), una muestra de setenta fotografías de la célebre modelo y show girl -llamémosla así- que consiguió poner en la picota en 1963 al Gobierno conservador de Harold Macmillan.

Y todo ello al hacerse público que la avispada muchacha se acostaba al mismo tiempo,aunque a distintas horas, con el secretario de Estado para la Guerra del gobierno de Su Graciosa Majestad, Lord John Profumo, con el proxeneta y narcotraficante Johnny Edgecombe y con el agregado naval de la Embajada soviética en Londres, un tal Yevgeni Ivanov.

Una bicoca para los chicos del MI-5, el afamado servicio de inteligencia británico. De la importancia como icono pop de la Keeler en el imaginario (masculino) del Reino Unido da buena cuenta el hecho de que muchas fotografías (algunas con tiradas de 50 copias y precios superiores a las 1.700 libras) ostentaban el distintivo de vendidas a las pocas horas de abrirse la exposición. Y es que con la Keeler no hay austeridad, ni siquiera millonaria, que valga.

( Sobre un texto de M. Rodríguez Rivero publicado en Babelia )
.

martes, 23 de noviembre de 2010

VENEZIA HÚMEDA


( foto izquierda del autor )

...No tengo fuerzas ni para enfermar del mal del viajero. Hoy he conseguido fotografiar la paloma que me ha pegado la gripe aviar o la peste porcina, o lo que sea. La muy cabrona.

Ceno en la trattoria “da Arturo” di Ernesto Ballarín, San Marco 3656. La mejor pasta de Venezia. El camarero tiene más pluma que un palomo cojo. Me pone ojitos de cordero degollado ¡Que Santa Lucía le conserve el olfato, porque la vista la tiene perdida!

Voy a intentar comprar melatonina, yogurt y té verde y manzanas. Ninguno estos cuatro claros objetos de mi casto deseo se encuentran fácilmente en esta ciudad tan bella como triste.

Resulta que el restaurante del signore Ernesto es el preferido de los nobles y de los actores. No siendo yo aristócrata ni parte activa de la farándula, me identifico con ellos. Es la única casa de comidas que me gusta de Venezia. Tardío descubrimiento, pero útil al fin. Lleva abierto 35 años y se come natural, sin queso y senza pescados tóxicos. Papardelle con raddichio. ¡Exquisitas! Alcachofitas y espárragos verdes. Tres sabores amargos, suaves al paladar y digestivos para el foie.

Primera vez en mi vida que deseo volver a la meseta esteparia y mesetaria.

Al día siguiente repito visita culinaria. Ceno otra vez donde el Sr. Ernesto. Fotos con los hermanos Cohen. Con Leonardo di Caprio. Nureyev con María Callas.

Platos creados por el señor Ballarín. Me dejo llevar. Fío demasiado en las mujeres. Por una vez, lo hago en un hombre y ello para elegir la cena que degustaré a solas, como tantas otras veces en esta edad moderna de mis pecados.

Las pequeñas alcachofas son de color violeta. Ya me gustaría pillarlas en Madrid. Los hongos guisados con patatas, cebolla y ajo son la pera limonera. Ya comprendo. Los primeros días me sentí agredido por el saor, el aceto balsámico, el pescado radiactivo y la mozzarella laxante. Este signore me ha reintroducido en el mundo de los sabores humanos. No especies picantes, no peperonni, pero sí ajo, sí plantas aromáticas. Herbamare muy baja en sodio ¡Así, sí!

Entra una señora que huele a mimosa y a mala leche, vestida de Gucci hasta las bragas. Un niño se come un solomillo más grande que Del Piero.

En Venezia los locales son mínimos, no tienen espacio ni para asentar bien las posaderas. Te sientan en cajas de vino y no puedes estirar la pata, que no hay tierra para enterrar a los muertos.

Semirreconciliado, me vuelvo a Madrid mañana. ¡Ciao bella! ¡Arrivederci bellísima!


viernes, 19 de noviembre de 2010

A los principios


( foto Noritosho_Hirakawa )

Mis historias no siempre son relato de recuerdos personales, aunque en su mayoría sí que lo son.
Los seres que en ellas aparecen existen o existieron, pero a trechos. Todos entre sí se prestan rasgos de sus filiaciones y subjetividades.
Las criaturas que no son entes de razón responden en mis cuentos a otros nombres que difieren de los reales. Vamos, que les cambio de gracia. Señora: “¿cuál es su gracia de usted?” Así se preguntaba antes a las damas. Ellas contestaban tal que así: “ Exuperancia, para servir a Dios y a usted” ¡Qué cosas!
En mis historietas, la ficha antropométrica del narrador no se corresponde con la del autor, pero puede personificarle. Aquél, cuando le viene al caso, atribuye a un varón peripecias acaecidas a una hembra, y a la inversa.
Pues señor, érase que se era, sin faltar un sí ni un no, y yo fui y vine y no me dieron nada. ¡En la flor de la vida y sin poderlo ganar!
Va de cuento…


lunes, 15 de noviembre de 2010

VENEZIA AZUL FASCIO


( ambas fotos tomadas por mí con teléfono móvil )

Ceno a solas, para variar, en el restaurante La Taverna del hotel La Fenice.

¡Atiza! Me sirven la mismísima agua mineral naturale que en La Habana. Acqua Panna oligominerale. ¡Esto es cosa de Fidel! Pido dos primeros platos. Zuppa di cipolla, que es suave como la noche y… ¡no lleva costra de queso! Luego unos pequeños gnochis… Suena música cubana… “si me quisieras lo mismo que veinte años atrás…” ¿Alguien quiere y es querido durante veinte larguísimos años? ¡Que levante el dedo! Un mesonero corta un enorme jamón ibérico, antes llamado serrano. ¡En Venezia!

A las tres de la tarde fui el hombre que corría hacia el vaporetto con la servilleta anudada al jersey de cuello vuelto. Era azul, como el fascio y como la puta noche negra.

Me he cruzado con centenares de personas. Una solamente ví que estuviera tan sola como yo. Era una chica pegada a unas gafitas. Ni me miró. La soledad destila misoginia o androginia o misantropía o misogamia o lo que sea. Es difícil de llevar. Tanto o más que soportarse a uno mismo.

El absurdo desencuentro con Emelina, a una hora absurda, me dejó absurdo y agraz sabor de boca.

Gusto de regresar por donde ya estuve. No así en el sexo. Cansa la reincidencia y gusta conocer chicas nuevas. Pero… requiere tantísimo esfuerzo… Me refiero al conocimiento, no a la parte física del amor físico. Tal vez sea esto la madurez.



miércoles, 10 de noviembre de 2010

MALTRATO ANIMAL


(foto Masao Yamamoto)

L'uccello nella gabbia
canta non di piacere ma di rabbia

(El pájaro en la jaula
no canta de placer sino de rabia)

Tomo la cita de Arthur Schopenhauer en su Arte de insultar, a propósito del maltrato a los animales.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

AMOR, INFANCIA, VIDA



( fille perdue )

La vida es siempre más larga que el amor,
y la infancia, tanto o más que la vida.

viernes, 29 de octubre de 2010

EL HOMBRE DEL TORO


( foto Getty/ Christopher Furlong )

Lluvia y frío. El encargado de Linogar, tienda de ropa para la casa, me para por la calle:
− Don Manuel, hace mucho que no vemos a su mujer por la tienda.
Sonrío:
−Es natural. Tampoco yo la veo por casa. Hace tiempo que me dejó. ¿Cómo van las ventas?
Me dice:
− Regular. Era mejor local el anterior, el de la esquina de frente por frente.
Sigue el hombre con sus cavilaciones. Me mira hondo y suelta:
− De todas formas, a mí lo que me gusta es el toro.
Me quedo de muestra, cual perro perdiguero:
− ¿El toro?
Sigue:
− Si, Don Manuel. Soy mozo de espadas.
Me enseña su carné profesional del sindicato correspondiente. No me cuesta mostrar curiosidad:
− ¿Lleva ahora a algún matador? Inmediatamente me doy cuenta de que he confundido los oficios de mozo de espadas y de apoderado. Pero ya no tenía arreglo.
Sigue el hombre del toro:
− Claro, estoy con zutanito, un chico de Salamanca que promete. El domingo toreamos en Almagro.
Le doy la mano y deseo suerte. Se despide:
− Estoy loco por dejar la tienda. A mí lo que me gusta es el toro. ¡Ah!...cuando se empareje usted de nuevo, no deje de recomendar a ella mi establecimiento.

domingo, 24 de octubre de 2010

ROLEX HUEVO FRITO




( foto A. Ferreto )
TRESCIENTOSESENTAMILNUEVE

Son los euros que cuesta, aunque no los valga, un reloj Rolex de caballero montado no sé si en platino o en oro blanco y, eso sí, cuajadito de brillantes.

Tal espantajo aparecióseme en el curso de una recepción en la casa Rolex, a la que acudí invitado por la firma Wempe.

La prenda relojera, del gusto de emires y jeques árabes, estaba protegida dentro de una vitrina rodeada de rayos láser, como las que salen en las películas de atracos perfectos. Son esos filmes en que estás deseando que ganen los malos.

Me presentan a un ciudadano con pinta de asentador de pescado en traje de domingo que se autoproclama aristócrata. El aristócrata hortera o impostor, cargaba un peluco, también Rolex, de esos que parecen un huevo frito de oro amarillo. Para salir del paralís que me había embargado, comento yo que el esperpento de los trescientos sesenta mil nueve euros es propio de narcotraficantes colombianos y me corrige, al parecer con conocimiento de causa:

- No. Conozco bien Colombia porque compro allí esmeraldas. Los narcos colombianos gastan oro amarillo. El oro blanco queda para los narcos árabaes que trafican en Oriente con el opio.

Por lo demás la recepción estuvo perfecta. Las damas bellísimas, los caballeros elegantísimos, incluido un servidor que practicó el sincorbatismo. El comercio y el bebercio, ahora llamado catering, muy selecto y abundante.

Observé y paladeé, con satisfacción, que el sempiterno Moët Chandon había sido sustituido por el champagne Ruinart, que me gusta más. La comida era abundante porque estaba prevista la asistencia de ciento veinte gilipollas y a la postre sólo concurrimos unos setenta, y mal contados.


domingo, 17 de octubre de 2010

EL TERCER SUEÑO


( ilustración Fernando Vicente )

Vino el tercer sueño y vino malo. Vino amargo.
Mi tierra se inundaba, enguachinada por la vena abierta 
en la concreta pared del embalse de la vega de Granada.
Mujeres e hijos en antracita. Violencia y rencor.
El odio africano de la máscara avarienta envenena
sus pellejos colgantes.
Fortifico La Casería con mis manos, que cimbrean varas de avellano sobre el rulé del eunuco impostor.
Indulto los yerros de quienes llevan mi sangre.
Condenación a los avernos a la bruja y a su petimetre colgante. ¡Serán pasados por las armas de mi pluma! ¡Ajaré sus vanidades!
Morirán tal como viven, vestidos con la armadura de la mentira.
¡Mal rayo les parta!



martes, 12 de octubre de 2010

Me gustan las mujeres y los percebes


El actor Manuel Alexandre fallece en Madrid a los 92 años
Pregunta ¿En qué cree?
Respuesta En muy pocas cosas. Ah, sí, en una cosa absoluta: en la salud. Por encima de todo.
P. ¿Coqueto?
R. Sí, yo creo que sí. Lo que pasa es que, como soy actor, disimulo.
P. "Me hubiera gustado ser más alto". ¿Qué se ha perdido por bajito?
R. Hay dos cosas en la vida que quiero por encima de todo: me gustan las mujeres y los percebes. Y las mujeres, siendo bajito, siempre son difíciles.
P. Con los percebes hay menos problema.

R. Eso, teniendo dinero te dan los que quieres.

P. Intuyo que ha tenido más percebes que mujeres.

R. Claro. Mujeres, pocas. Hasta ahora, vamos.

P. Dice haber tenido suerte con ellas, pero no se quedó con ninguna.

R. Tenga en cuenta que yo nunca he atacado a una mujer. Siempre que he tenido amores, o cama o lo que fuera, siempre ha sido cuando lo he visto claro: ésta quiere algo conmigo.

P. O sea, que usted no se lo curra.

R. No. El trajinarse a una mujer, no.

P. ¿Con qué se entretiene?

R. Con los libros y con las mujeres, si están a mano. Pero ya comprenderá que, con 90 años, no se ponen muy a tiro.

( extracto de la entrevista concedida por el actor a "El País" el año 2007 )

sábado, 9 de octubre de 2010

GUERRA CIVIL EN TERUEL



Robert Capa. Teruel ( España ) diciembre 1937.
Un hombre lleva en sus brazos a un muchacho herido.
¡Puta guerra civil! ¡Putas guerras todas!

miércoles, 22 de septiembre de 2010

EL DIA ES PROSA Y LA NOCHE POESÍA


( foto Masao Yamamoto )

En el hueco del día, vida tranquila. Sueños revueltos y pesadillas de amanecida. El cerebro navega solo, sin la hoja de cálculo ni las pautas que nos han sido impuestas desde pequeñitos.
El día es prosa. La noche poesía. Abro mi libro en el cielo estrellado.