( foto Noritosho_Hirakawa )
Mis historias no siempre son relato de recuerdos personales, aunque en su mayoría sí que lo son.
Los seres que en ellas aparecen existen o existieron, pero a trechos. Todos entre sí se prestan rasgos de sus filiaciones y subjetividades.
Las criaturas que no son entes de razón responden en mis cuentos a otros nombres que difieren de los reales. Vamos, que les cambio de gracia. Señora: “¿cuál es su gracia de usted?” Así se preguntaba antes a las damas. Ellas contestaban tal que así: “ Exuperancia, para servir a Dios y a usted” ¡Qué cosas!
En mis historietas, la ficha antropométrica del narrador no se corresponde con la del autor, pero puede personificarle. Aquél, cuando le viene al caso, atribuye a un varón peripecias acaecidas a una hembra, y a la inversa.
Pues señor, érase que se era, sin faltar un sí ni un no, y yo fui y vine y no me dieron nada. ¡En la flor de la vida y sin poderlo ganar!
Va de cuento…
