( La Habana; foto tomada por mí con mi teléfono móvil desde el hotel Nacional )
Besos vuelan la ciudad hacia la niña.
Míos son. Para ella son.
No siento lo que me dice.
¿Me ordena que suba a verla?
Luego será, que ahora me entretiene
el venero de mi escritura.
La nube de mis besos
vuelve a casa sin descargar
y se cuela en la nevera
en papel de celofán.
¡Qué de mimos a punto de congelar!
Triste estoy de no notar mi contento,
canta el niño interior que moja sus chirucas
al borde del mar.
El rey amigo que me vive
manda entregar en la primavera blanca
el aguinaldo de la roja navidad.
¿Adónde va el turbión que ha desnudado
el tilo del patio sur?
¡Mucha prisa y poco tiento
lleva ese loco aguacero!
¡Bien ido sea!

