
Es la mujer un mar...
Es la mujer un mar todo fortuna,
una mudable vela a todo viento:
es cometa de fácil movimiento,
sol en el rostro y en el alma luna.
Fe de enemigo sin lealtad ninguna,
breve descanso e inmortal tormento,
ligera más que el mismo pensamiento,
y de sufrir pesada e importuna.
Es más que un áspid arrogante y fiera;
a su gusto, de cera derretida,
y al ajeno, más dura que la palma;
es cobre dentro y oro por de fuera,
y es un dulce veneno de la vida
que nos mata sangrándonos el alma.
(Juan de Tassis, Conde de Villamediana.
Es la mujer un mar todo fortuna,
una mudable vela a todo viento:
es cometa de fácil movimiento,
sol en el rostro y en el alma luna.
Fe de enemigo sin lealtad ninguna,
breve descanso e inmortal tormento,
ligera más que el mismo pensamiento,
y de sufrir pesada e importuna.
Es más que un áspid arrogante y fiera;
a su gusto, de cera derretida,
y al ajeno, más dura que la palma;
es cobre dentro y oro por de fuera,
y es un dulce veneno de la vida
que nos mata sangrándonos el alma.
(Juan de Tassis, Conde de Villamediana.
Lisboa 1582-Madrid 1622)
El poeta y dramaturgo Don Antonio Hurtado de Mendoza pintó su carácter en un romance a su muerte:
Ya sabéis que era Don Juan / dado al juego y los placeres; / amábanle las
mujeres / por discreto y por galán. / Valiente como Roldán / y más mordaz que
valiente... / más pulido que Medoro / y en el vestir sin segundo, / causaban
asombro al mundo / sus trajes bordados de oro... / Muy diestro en rejonear, /
muy amigo de reñir, / muy ganoso de servir, / muy desprendido en el dar. / Tal
fama llegó a alcanzar / en toda la Corte entera, / que no hubo dentro ni fuera
/ grande que le contrastara, / mujer que no le adorara, / hombre que no le
temiera.
